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El artista, quien trabaja
con la idea de belleza promovida por la publicidad, presenta una selección
de sus mejores obras. Muchas
horas de televisión y cine, sumadas a un consumo voraz de ilustraciones,
revistas y libros, conforman la dieta visual que el joven artista Daniel Mena
sigue diariamente para alimentar el imaginario que vuelca en sus sofisticadas
pinturas. Gracias
a sus atracones de iconografía comercial, el autor crea telas cuyos protagonistas
suelen ser esbeltas chicas con apariencia de promotoras y sujetos con aire de
galanes juveniles que, insertos en seductores y coloridos fondos geométricos,
parecen gozar con el solo hecho de existir y saberse observados. "Me interesa
dar cuenta del mundo en que vivimos. Mis trabajos se pueden leer como parodias
a los ideales de perfección física que nos vende la publicidad,
pero la verdad es que mi intención, más que criticar esa situación,
es hacer un remedo o un eco de lo que ocurre", dice el pintor, quien el miércoles
inaugurará una muestra de sus trabajos en el Museo Histórico y Militar
(Blanco Encalada 1550). Titulado
"The neopop dialogues", el montaje está integrado por 28 obras
realizadas a lo largo de los últimos cuatro años. En el conjunto
es posible encontrar piezas ya vistas en anteriores exhibiciones y otras que,
por ser demasiado nuevas o muy antiguas, no habían sido expuestas al público
hasta ahora. Entre las novedades aparece la composición que da título
a la muestra, y que consiste en el retrato de las piernas de un hombre y de una
mujer que acaban de lanzarse juntos al suelo para, presumiblemente, gozar de un
momento romántico. Ambos, por cierto, están vestidos con la elegancia
que caracteriza a los personajes del artista. "Siempre
he estado obsesionado por los rostros, pero ahora estoy investigando hasta qué
punto es posible decir cosas sin mostrar caras. Esta imagen, en particular, engloba
todo lo que yo veo actualmente en la publicidad, donde se recurre al sexo para
vender lo que sea", reflexiona Mena. -Esa observación que haces
revela que has desarrollado un ánimo más crítico. -Más
bien, lo que hago es observar que el uso del sexo es hoy una estrategia recurrente
y poner ese fenómeno en evidencia. En
la muestra The neopop dialogues, Daniel Mena ha incluido un cuadro
del año 2002 en el que recrea una boda a través de tres viñetas
que dan al conjunto una apariencia de cómic. Nunca
antes había exhibido esa tela, pero es una de mis favoritas porque en ella
empecé a hacer las figuras de contornos delineados y los colores planos
que utilizo en la actualidad, explica el artista. -Tus
cuadros actuales parecen pintados mediante mecanismos industriales. -Sí,
parecen serigrafías, y eso es parte de la gracia, porque uso un gesto pictórico
manual para emular una estética propia de la producción hecha en
serie.
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