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Adora las series de televisión,
las revistas y todo lo que huela a cultura pop. Después de exitosas exposiciones
en Chile y en el extranjero presenta The Neopop Dialogues que reúne toda
su obra que, a pesar de sus cortos 25 años, no es poca. Con ironía
retrata temas tan actuales como el consumismo, el éxito y la belleza. Por
Isabel Eyzaguirre. Daniel
Mena (25) no solo pinta pop, si no que lo vive, respira y duerme. Se reconoce
adicto y fanático de esta cultura y por eso sus exposiciones siempre tienen
que ver con el tema. Ya sea para criticar, decir o simplemente ironizar acerca
de algo. Este mes presenta en el Museo Histórico y Militar de Chile The
Neopop Dialogues donde mostrará más de 30 pinturas realizadas en
los últimos cuatro años. "Hay obras del 2002 que no se han
visto, hay otras recientes que también son novedad y hay trabajos que sí
estuvieron en mi anterior exposición, Buena Presencia. Tenía muchas
ganas de montarlas en el mismo espacio y hacerlas dialogar", explica. Las
pinturas de Mena evidencian los excesos visuales que se observan en la vida moderna.
Quienes hayan visto su trabajo habrán captado que todo es una "parodia
a la estilización de las personas en los medios de comunicación",
como el mismo explica. Su obra inmortaliza la apariencia cool de nostálgicos
video clips y viejos rollos de papel mural, dando cuenta de un mundo hiper mediatizado
y global, donde la cultura HBO y MTV son la tónica. "Toda mi obra
nace de la apropiación de imágenes. Recorto, saco fotos a la televisión,
tengo un file de imágenes que voy llenando, son como chispazos, súper
fulminantes". Todo para destacar lo que a él más le interesa
que son los estereotipos visuales de hoy día. Los ideales que supuestamente
deberíamos ser. Porque, asegura que hay mensajes implícitos en todas
partes que nos dicen cómo vamos a ser más deseados o deseables.
Su técnica tiene que ver un poco con esta semi parodia en que se basa su
obra. "Mi pintura simula serigrafía pero es pintado a mano. En ese
gesto manual de imitar la reproducción mecánica también está
el hilado fino de esta parodia. Porque si yo hiciera serigrafía podría
hacer miles de cada una, pero elijo hacer una, pintada a mano, en la que me demoro
el triple". Niño
pop La historia pop de Daniel parte de niño cuando se traslada a
California junto a sus padres. Fue ahí donde se inició en el arte,
donde visitó los primeros museos de su vida y donde conoció la obra
de Warhol y de Lichtenstein, dos de sus más grandes referentes. Desde esa
época se declara abiertamente amante del pop, de la televisión,
de diarios, revistas, cine y música. "Siempre estoy absorbiendo cultura
popular, es algo natural en mi", y, aunque acepta que dicha cultura puede
tener cosas negativas, asegura que el sólo hecho de prender la televisión
y tener a las chicas de Sex & City en su pieza le parece fantástico.
En el año 86 Daniel vuelve a Chile y asiste regularmente a clases con el
pintor Karl Muller con quien aprende la técnica del óleo. Ya en
1995 se inscribe en el taller de Andrés Baldwin y cuando, años más
tarde, sale del colegio entra inmediatamente y sin pensarlo dos veces a la Escuela
de Arte de la UC. Todo iba bien hasta que vio en un diario la noticia de un concurso
organizado por la Agora Gallery Soho de Nueva York. Jamás se habría
presentado pero el hecho de que la curatoría estuviera a cargo de Susan
Cross -curadora del Museo Guggenheim- le llamó la atención. Sólo
pensó en cómo se vería eso en su currículo y se inscribió.
A los dos meses recibe una llamada de la directora de la galería quien
le informó que era uno de los 40 seleccionado a nivel mundial y que expondría
en Nueva York. "Fue increíble, fantasía total, full pop, eso
si que era como estar en un capítulo de una serie de HBO", recuerda.
Después de esa experiencia a Daniel se le abrieron otras puertas. La más
cercana es la exposición que realizará en junio en la embajada chilena
en Washington. Es que el pop no pasa de moda. "Encuentro que tiene mucho
sentido que el pop esté más vigente que nunca porque el mundo esta
más pop. Cada vez hay más comunicación, más obsesión
con ciertos ideales y es natural que se vuelva a eso, sobre todo, tras un período
tan largo en que el arte estaba sumergido en las profundidades del conceptualismo
puro. El arte chileno
está potente. Al nivel del mundo. Si Chile alguna vez fue tierra de poetas
ahora levantas una piedra y hay un artista." señala Daniel Mena. | | |